Hermès moderniza el Cape Cod con una caja de titanio y un renovado enfoque deportivo
- notimeco
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Después de más de tres décadas como uno de los diseños más reconocibles de Hermès, el Cape Cod inicia una nueva etapa. La firma francesa presenta una reinterpretación de su emblemático reloj que apuesta por una estética más deportiva y contemporánea, dejando de lado el carácter predominantemente unisex que ha definido a la colección desde su lanzamiento en 1991.

El nuevo Hermès Cape Cod Titanium conserva la icónica silueta de "cuadrado dentro de un rectángulo", creada por Henri d'Origny e inspirada en los eslabones de una cadena de ancla, pero introduce una ejecución completamente renovada. El resultado es un reloj con una personalidad más robusta, líneas más marcadas y un uso extensivo del titanio que transforma tanto su apariencia como la experiencia de uso.

Aunque la identidad del Cape Cod permanece intacta, prácticamente todas las superficies de la caja fueron rediseñadas. El diámetro crece hasta los 41 mm, una dimensión que acerca el modelo al segmento de los relojes deportivos contemporáneos. A diferencia de las generaciones anteriores, caracterizadas por superficies pulidas y curvas suaves, esta nueva versión adopta un lenguaje mucho más técnico gracias a planos angulares, acabados satinados en la parte superior y laterales con tratamiento granallado, creando un aspecto sobrio y casi monocromático.
El uso del titanio aporta otra ventaja importante: pese al incremento de tamaño, el reloj mantiene un peso contenido que favorece la comodidad durante el uso diario. Además, la hermeticidad aumenta hasta los 100 metros, reforzando su vocación como un reloj pensado para acompañar un estilo de vida activo.

La esfera sigue la misma filosofía de discreción y funcionalidad. Su acabado negro —que bajo ciertas condiciones de luz adquiere un tono gris oscuro— combina una sección central texturizada con un anillo exterior satinado que aporta profundidad sin recurrir a contrastes excesivos. Hermès mantiene uno de los rasgos más distintivos de la colección: su característica tipografía para los números arábigos, aquí representados mediante índices aplicados rodiados con material luminiscente Super-LumiNova, lo que garantiza una excelente legibilidad incluso en condiciones de poca luz.

Las agujas tipo bastón también reciben tratamiento luminiscente, mientras que la única nota de color llega a través del segundero central en un vibrante tono naranja, un detalle que rompe la sobriedad del conjunto sin alterar su equilibrio visual. A las seis horas se integra una discreta ventana de fecha cuyos números utilizan la misma tipografía que los índices, manteniendo la armonía del diseño.
En el interior trabaja el calibre automático Hermès H1912, desarrollado en colaboración con Vaucher Manufacture Fleurier, socio histórico de la maison y del cual Hermès posee una participación accionaria. Visible a través del fondo de zafiro, el movimiento exhibe la decoración habitual de la marca con puentes adornados por el característico motivo de las letras "H". Funciona a una frecuencia de 28,800 alternancias por hora y ofrece una reserva de marcha cercana a las 45 horas.

Uno de los cambios más importantes respecto a generaciones anteriores es el abandono de las tradicionales correas de piel que durante años fueron inseparables del Cape Cod, especialmente desde la llegada de la icónica doble vuelta diseñada por Martin Margiela en 1998. En su lugar aparecen nuevas correas integradas de caucho disponibles en negro, Bleu Abysse, naranja y Jaune de Naples, todas equipadas con un sistema de cambio rápido que permite modificar fácilmente el aspecto del reloj según la ocasión.
El nuevo Hermès Cape Cod Titanium tiene un precio de 6,150 euros, equivalente a aproximadamente 7,900 dólares estadounidenses, posicionándose como una de las reinterpretaciones más ambiciosas que ha recibido esta histórica colección desde su debut hace 35 años.



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