Credor Goldfeather GCBY991: porcelana Imari Nabeshima y la obsesión japonesa por la delgadez
- notimeco
- 8 ene
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Credor, la división más refinada del Grupo Seiko, vuelve a poner el foco en aquello que define su identidad desde 1974: relojes ultradelgados donde la técnica y el oficio artesanal tienen el mismo peso que la relojería. Su más reciente lanzamiento, el Goldfeather Imari Nabeshima Porcelain Dial GCBY991, encaja con precisión en esa filosofía al combinar una silueta discreta con un dial de porcelana elaborado a mano mediante una de las tradiciones artísticas más veneradas de Japón.

La colección Goldfeather tiene un lugar especial en la historia de Seiko. El primer modelo apareció en 1960 como resultado de la búsqueda de calibres mecánicos cada vez más delgados, y su legado técnico terminaría sentando las bases de Credor como marca independiente. Recuperada como línea en 2023, hoy destaca por diales artesanales que elevan el concepto de reloj de vestir a una dimensión cultural.

En este modelo, el protagonismo absoluto recae en el dial de porcelana Imari Nabeshima, una técnica protegida por el gobierno japonés como Patrimonio Cultural Inmaterial. Originaria de Okawachiyama, conocida como la “aldea de los hornos secretos”, esta porcelana fue creada en la era Edo para la élite feudal. La esfera del GCBY991 se produce actualmente en el taller Hataman Touen, uno de los pocos que mantiene viva esta tradición.

El resultado es un dial de azul cobalto profundo, con un delicado degradado que se aclara hacia el centro y se intensifica en la periferia. Sobre la superficie aparecen plumas estilizadas en dos registros: unas azules bien definidas y otras casi etéreas, aplicadas tras el esmaltado para generar una notable sensación de profundidad. La base de porcelana blanca, translúcida y ligeramente curvada, se cuece y pule hasta alcanzar apenas 1 mm de grosor, pasando por cinco procesos de horneado para lograr sus matices finales.
Protegida por un cristal de zafiro tipo box, la curvatura del dial se refleja en la aguja de los minutos, cuya punta acompaña el contorno de la esfera. Todo en el conjunto mantiene una presencia visual ligera, acorde con el espíritu Goldfeather.

A diferencia de versiones anteriores en metales preciosos, este modelo adopta una caja de acero inoxidable, una elección poco común en Credor. Con 37.1 mm de diámetro y solo 8.3 mm de grosor, presenta proporciones ideales para un reloj de vestir. El bisel y las asas estilizadas reciben el característico pulido Zaratsu, sello de la alta relojería japonesa.

En su interior late el calibre manual 6890, con una altura de apenas 1.98 mm, visible a través del fondo de zafiro. Oscila a 21,600 alternancias por hora y ofrece una reserva de marcha de 37 horas. Los puentes curvos, decorados con amplias franjas y biseles pulidos, refuerzan la elegancia del conjunto, mientras que el logotipo de Hataman Touen grabado en el fondo subraya la colaboración artesanal.

El reloj se entrega con correa de piel de cocodrilo negra y cierre desplegable triple de acero. La producción está limitada a 60 piezas, con disponibilidad a partir de febrero de 2026 y un precio aproximado de 315,000MXN. Una pieza que resume con sobriedad la manera en que Credor entiende el lujo: precisión extrema, artesanía histórica y una estética que habla en voz baja.






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