Breitling eleva el Navitimer: un tributo al Concorde y dos calendarios perpetuos de alto vuelo
- notimeco
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Para entender esta nueva trilogía de lanzamientos de Breitling, hay que partir de una idea clara: el espíritu de la aviación sigue siendo el ADN del Navitimer, y pocas aeronaves representan ese ideal con tanta fuerza como el Concorde. Con motivo del 50 aniversario de su primer vuelo, la marca presenta tres ediciones limitadas que van desde lo evocador hasta lo altamente complicado.

El primero en despegar es el Navitimer B01 Chronograph 43 Tribute to Concorde, una pieza que apuesta por la narrativa. Su carátula azul profundo no es casualidad: está inspirada en la vista de la estratósfera a 60,000 pies de altura, ese tono casi irreal que solo unos cuantos pasajeros del Concorde pudieron contemplar. Los subdiales blancos contrastantes refuerzan la referencia al apodo del avión, el “White Bird”, mientras que el logo vintage de AOPA añade un guiño clásico dentro de uno de los relojes de piloto más reconocibles que existen.

La caja de 43 mm mantiene proporciones contundentes, con casi 15 mm de grosor, y alberga el calibre automático B01, uno de los movimientos insignia de la casa: rueda de pilares, embrague vertical y 70 horas de reserva de marcha. La edición está limitada a 593 piezas, número que remite directamente a los motores Olympus 593 que impulsaban al Concorde a velocidades superiores a Mach 2. En el fondo de caja, los grabados refuerzan esta conexión entre ingeniería aeronáutica y relojería.

Pero Breitling no se queda en lo emocional. La segunda parte de este lanzamiento introduce una complicación mayor con el Navitimer B19 Chronograph 43 Perpetual Calendar, disponible en dos configuraciones: acero con bisel de platino, y una versión completamente en platino. Aquí, el lenguaje visual cambia ligeramente hacia algo más sobrio y técnico. Las carátulas —azul lacado o antracita— evocan tanto el cielo profundo como la inmensidad del espacio, mientras que la clásica regla de cálculo sigue presente como firma de la colección.

El verdadero protagonista es el calibre B19, presentado en 2024, que combina cronógrafo con calendario perpetuo. Este movimiento automático late a 4 Hz, ofrece 96 horas de reserva de marcha y es capaz de gestionar fecha, día, mes y años bisiestos sin necesidad de corrección durante décadas. Además, integra un sistema de ajuste simplificado desde la corona, complementado por correctores laterales para ajustes finos. Todo ello visible a través del fondo de zafiro, junto a un rotor de oro rojo de 18 quilates.
Las cifras también hablan de exclusividad: la versión en platino total se limita a 75 piezas, mientras que la variante en acero y platino amplía ligeramente la accesibilidad dentro de un segmento que sigue siendo claramente de alta relojería.

En conjunto, estos lanzamientos muestran dos caras de Breitling. Por un lado, la capacidad de contar historias ligadas a la aviación con piezas como el Tribute to Concorde. Por otro, su ambición técnica con un calendario perpetuo que no renuncia al carácter instrumental del Navitimer. Dos aproximaciones distintas que, sin embargo, comparten el mismo punto de partida: la fascinación por volar más alto, más rápido y con mayor precisión.



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