Tissot Visodate 2026: un clásico renace con diseño renovado y mayor carácter
- notimeco
- hace 4 horas
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Con más de 170 años de historia, Tissot tiene un catálogo lleno de piezas emblemáticas, pero pocas con el peso histórico del Visodate. Introducido en 1954, este modelo marcó un momento clave para la marca al integrar una ventana de fecha en un reloj automático, en una época donde esta complicación aún evolucionaba y comenzaba a popularizarse en la relojería de pulsera.
Para entender su relevancia, vale la pena recordar que la indicación de fecha no nació con el Rolex Datejust, aunque sí ayudó a establecer el estándar moderno con su cambio automático a medianoche. Desde décadas antes ya existían soluciones, como las ventanas de fecha en relojes de pulsera introducidas por Movado en 1915 o mecanismos de calendario aún más complejos en relojes de bolsillo. En ese contexto, Tissot celebró su centenario en 1953 con un modelo que incorporaba una fecha de cambio instantáneo, sentando las bases para el Visodate que llegaría un año después y que terminaría extendiéndose a múltiples variantes dentro de la colección.

Durante años, el Visodate moderno —especialmente la generación “Heritage” lanzada en la década de 2010— se posicionó como una de las puertas de entrada a la relojería mecánica suiza. Sin embargo, su diseño comenzaba a sentirse algo conservador frente a la rápida evolución estética de la marca, impulsada por éxitos recientes como el Tissot PRX. Para 2026, Tissot decide replantear por completo este clásico con una nueva colección Visodate que mantiene su ADN, pero eleva notablemente su ejecución.

El cambio más evidente está en la caja. Ahora con 39 mm de diámetro y apenas 10.45 mm de grosor, el reloj se percibe más compacto y refinado. Las líneas son más tensas y definidas, con asas rectas, bisel delgado y pulido, y detalles como un biselado lateral que aporta profundidad. El conjunto se complementa con un cristal de zafiro tipo “box” con tratamiento antirreflejante, corona cónica y fondo transparente, mientras que la resistencia al agua se mantiene en 50 metros.

La esfera también da un salto importante. Atrás queda el diseño plano de la generación anterior, reemplazado por una construcción con mayor relieve y juego de acabados. La superficie combina cepillado circular y vertical, generando reflejos dinámicos con la luz, y está enmarcada por un flange inclinado con escala de minutos y segundos. A las 3 en punto, la ventana de fecha —de forma trapezoidal— destaca con un contorno definido, en clara referencia al propósito original del modelo.

En el interior, visible a través del fondo de caja, late el conocido Powermatic 80, un movimiento automático derivado del ETA 2824. Ajustado a una frecuencia de 3 Hz, ofrece una sólida reserva de marcha de 80 horas e integra espiral Nivachron resistente a campos magnéticos, una solución técnica que ya se ha convertido en estándar dentro de la marca.

Disponible ya como parte del catálogo permanente, el nuevo Visodate se posiciona como una evolución coherente y bien ejecutada. Su precio se sitúa en17,500MXN para la versión con correa de piel y 18,900MXN para los modelos con brazalete de acero. Es un ligero incremento frente a la generación anterior, pero justificado por una mejora clara en diseño, acabados y presencia. Un recordatorio de que Tissot domina como pocos el equilibrio entre accesibilidad y sustancia dentro de la relojería suiza contemporánea.



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