Louis Moinet Speed of Sound: herencia restaurada, energía contemporánea
- notimeco
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La historia y la vanguardia vuelven a encontrarse en las nuevas ediciones del Speed of Sound de Louis Moinet. Tres referencias limitadas a solo tres piezas cada una reafirman el ADN cronográfico de la casa con una propuesta que combina colores audaces, materiales extraterrestres y un movimiento histórico restaurado con esmero.

La firma, cuyo fundador desarrolló en 1815 uno de los primeros cronógrafos de la historia —el célebre Compteur de Tierces—, retoma ese legado con una pieza que mira al pasado sin renunciar a una estética del siglo XXI. En el corazón late un excepcional Valjoux 88 de finales de los años 40, el mismo calibre que impulsó la primera referencia Speed of Sound presentada en 2024.

Las nuevas versiones se ofrecen con carátula negra clásica o en tonos verde y naranja vibrantes. El trabajo artesanal de guilloché ejecutado a mano crea un patrón contemporáneo, casi de malla, que transforma la luz en reflejos hipnóticos.
A las 3 horas, el contador de 30 minutos, y a las 9, el pequeño segundero, integran incrustaciones de meteorito de hierro Aletai, reconocible por su tonalidad gris y su estructura única. A las 6 horas, la fase lunar dibujada a mano —con acentos luminiscentes— incorpora un fragmento auténtico del meteorito lunar Dhofar 457. Cuando el fragmento circular se alinea con los indicadores, la Luna está llena.

Las agujas esqueletadas de horas y minutos, con puntas luminiscentes, se combinan con numerales arábigos aplicados y marcadores triangulares en 3, 6 y 9 horas, reforzando el carácter técnico del conjunto.
El calibre Valjoux 88, producido entre 1947 y 1974 en poco más de 13,000 ejemplares, es un cronógrafo de rueda de pilares con embrague horizontal y regulador de cuello de cisne. Para esta edición, los relojeros de Louis Moinet eliminaron las complicaciones de calendario y el totalizador de 12 horas, redefiniendo su arquitectura.

En lugar de la fecha por aguja original, el perímetro de la esfera alberga una escala taquimétrica calibrada para medir distancias según la velocidad del sonido, elemento que da nombre al modelo. El espacio del antiguo contador de 12 horas ahora está dedicado a la fase lunar.
A través del fondo transparente se aprecia el movimiento decorado con grabados florales en los puentes dorados, la rueda de pilares de nueve columnas, las levas del cronógrafo y el escape bajo un puente de volante ornamentado. Late a 18,000 alternancias por hora, fiel a su época.

La caja de titanio de 40.7 mm de diámetro y aproximadamente 18.7 mm de grosor presenta pulsadores tipo pistón, asas anguladas biseladas y acabados pulidos y satinados. Parte de su altura responde al cristal de zafiro abombado que protege la esfera.
Las correas de caucho a juego con cada color, junto al cierre desplegable de triple hoja, acentúan el tono actual de la pieza. Cada versión está limitada a tres unidades y su precio se comunica bajo solicitud, con una referencia estimada cercana a los 50,000 francos suizos.
Una propuesta que conecta épocas distintas mediante un mismo pulso mecánico: tradición restaurada, estética contemporánea y un guiño permanente al cosmos.






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